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De tres en tres: historias de miedos y monstruos

Siempre que un adulto mediador le lee a un niño, establece con el pequeño que escucha (y que también a su manera lee) un vínculo afectivo. Leerles a los niños antes de dormir es un hábito recomendado para generar un clima adecuado para ingresar en el sueño. La lectura en este momento del día puede tener también otro motivo, es frecuente que los niños pequeños le teman a la oscuridad de la noche. Dice al respecto, en el prólogo a su libro Una casa de palabra, Gustavo Martín Garzo: “La noche es oscuridad, la amenaza, un mundo no controlado por la razón, y todos los niños la temen. Llega la hora de acostarse y, a causa de ese temor, no quieren quedarse solos en sus camas. Es el momento de los cuentos, que son un procedimiento retardatorio. “Quédate un poco más”, es lo que dicen los niños a los adultos cuando les piden un cuento. Y el adulto que comprende sus temores, empieza a contárselos para tranquilizarlos” (2013). Y probablemente cuanto más maravilloso sea ese cuento, más propicio para ingresar en los sueños.

Pero si los temores nocturnos se vuelven una especie de pesadilla familiar, también es posible leerles cuentos que tematicen estos temores. A través de historias divertidas o paródicas, los lectores pueden identificarse con los protagonistas y en cierto modo ir canalizando sus miedos a los monstruos de la oscuridad nocturna.

De tres en tres: historias de miedos y monstruos  

Ruidos bajo la cama de Mathis. Buenos Aires, AH Pípala, 2009. Después de escuchar ruidos debajo de la cama, un niño comienza a hablar con elRuidos bajo la cama monstruo que allí se esconde. En este diálogo, el niño le pide una descripción al monstruo y luego describe, desde su mirada infantil, a su padre: un gigante barbudo. ¿Quién, entonces,  huirá asustado? Las ilustraciones, en tonos celestes y con predominio del negro, acompañan la historia y revelan secretos.

 

La decisión de teodoro de Irene Singer.  Buenos Aires, Calibroscopio, 2006, Col Líneas de arena. En la oscuridad de su cuarto, Teodoro tiene miedo. Busca y revuelve buscando monstruos, pero descubre que está Miedo armadosolo; ante esa soledad, intenta dormir con sus padres pero es devuelto a su cama; pide que le dejen prendida una luz, pero la casita encendida proyecta una horrible sombra en la pared… Solo una voz y una presencia lograrán aplacar sus temores. Las bellísimas ilustraciones de Singer, creadas a partir de papeles pintados sobre puestos, juegan con el miedo y la tranquilidad, evocando constante emociones y sentimientos. El libro cuenta además con un excelente el trabajo en las guardas.

Lila y los monstruos de Doris Dorrie. Ilustraciones de Julia Kaergel.lila y los monstruos Buenos Aires, Sudamericana, 2001. Lila no puede dormir y descubre en su cuarto siete monstruos de diferentes colores. A pesar de que su madre le dice que los  monstruos no existen, ella logra dominarlos en el momento en que descubre que desean. Las ilustraciones muy coloridas invitan al juego.  

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La isla de mimos

Tapa de "La isla de los mimos"

  • Título: La isla de los mimos
  • Autores: Carl Norac y Claude K. Dubois
  • Editorial: Corimbo
  • Tipo de texto: Libro álbum
  • Formato: Tapa dura / Rústica
  • Primera edición: 1999
  • ISBN: 84-95150-66-2
«¿Qué puedo hacer?», se pregunta Lola.
«No voy a enfurruñarme: no hay nadie que me mime.»
De pronto, Lola tiene una idea: «Traeré todo lo que sea suave y construiré mi isla de los mimos.»

La isla de los mimos es una historia sobre los mimos, las caricias, el cariño. Un relato construido a través de palabras e imágenes, aunque no siempre las ilustraciones son interdependientes del texto sí aportan constantemente información.

Lola, la castora protagonista, se queda sola por primera vez y extraña los mimos de mamá y papá castor. Pero tiene una buena idea: construirse una isla de mimos con todos esos objetos queridos, suaves, que huelen bien y que, de otra manera, le trasmiten ternura y contención. El problema es el lío que la pequeña genera en la casa para construir su isla. Al regresar mamá y papá, llegará también el momento de ordenar. Pero los padres están ahí para ayudar y también para proporcionarle muchos mimos.

Una historia sencilla sobre el amor y la contención de los padres. Un libro que por el tema, el relato y el estilo de las imágenes desborda dulzura, y si bien por momentos pueden resultar empalagosas ¿quién no disfruta cada tanto de una porción de algo muy dulce y empalagoso?

Si bien el formato no acompaña del mejor modo, ya que contiene no páginas en cartoné, es un libro adecuado para lectores a partir de los 2 años.

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De tres en tres: historias de princesas

En los cuentos de tradición oral, sobre todo en los maravillosos o también llamados cuentos de hadas, aparece con mucha frecuencia el número 3. Es común que estos relatos tengan un ritmo ternario, es decir, un ritmo marcado por tres unidades o elementos. Es frecuente también que haya tres personaje, tres objetos, tres pruebas, tres acontecimientos, tres preguntas… Esto es lo que Alex Olrik, al estudiar los cuentos de tradición oral y establecer las leyes épicas, llamó “ley del tres”.

Esta constante presencia del tres, por un lado, ha pasado a muchos cuentos de autor y, por otro, ha tenido y sigue teniendo muy buena aceptación por parte de los lectores más pequeños. Esto último probablemente se deba a que la repetición del mismo esquema favorece la organización y la anticipación, que a su vez contribuyen a la comprensión.

Y como no es entonces el 3 un número menor en los relatos de tradición oral y en la literatura contemporánea para niños pequeños, inauguramos una nueva sección que de algún modo le rinde homenaje. De tres en tres sugiere tres libros que comparten un hilo conductor, ya sea este el personaje, el tema o algún elemento.

Para estrenar la sección, tres historias de princesas. Pero son princesas “diferentes” al lugar común puesto que no se trata de damas pasivas, ni de las que ponderan el rosa y el brillo, ni de las que tienden a los valores estereotipados estilo Disney.

De tres en tres: tres historias de princesas

La durmiente de María Teresa Andruetto e Istvan. Buenos Aires, Alfaguara, 2010. Es la historia de una princesa que decide dormir, como la bella durmiente, pero no la despierta el beso de un príncipe sino del sonidoLa durmiente Istvansch de los tambores, los arcabuces y los cañones de una revolución. Un texto en intertextualidad con el cuento de “La bella durmiente” pero con aire democrático. Y además, desde la imagen, con clima feminista puesto que las ilustraciones están compuestas por recortes e imágenes de revistas para mujeres a lo largo del tiempo. 

La princesa y el topo. Cuento del Cáucaso. Versión de Ramón Girona. La princesa y el topo, uan imagen de interior de Javier OlivaresIlustraciones de Javier Olivares. Barcelona, Libros del Zorro Rojo, 2012. Es un relato de tradición oral del Cáucaso. Narra la historia de una princesa que a través de su espejo puede verlo todo y un día anuncia que se casará solo con quien logro la imposible misión de estar un día entero escondido. Pero un príncipe enamorado y perseverante está dispuesto a intentarlo en reiteradas ocasiones y con la ayuda adecuada lo logrará.

Princesas olvidadas o desconocidas de Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer. Zaragoza, Edelvives, 2005. Probablemente este libro no requiera presentación puesto que es uno de los libros ilustrados dePrincesas... de Rébecca Dautremer gran formato y de princesas más exhibidos y conocidos. Es como una especie de diccionario de princesas, pero lejos de los clichés y las imágenes estereotipadas, aquí hay de todo tipo y para todos los gustos: gordas, flacas, blancas, negras, orientales, grandes, diminutas, memoriosas, olvidadizas… Las presentaciones están armadas a partir de juegos de palabras y las ilustraciones, de la gran Dautremer, hacen de cada retrato una obra de arte.