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Los primeros libros: libros de tela y libros de plástico

Hemos mencionado ya en entradas anteriores la necesidad de que los primeros libros sean de materiales blandos. Es aconsejable que sean de tela o de plástico porque no implican riesgos si se golpean con ellos. Además, son los más mordibles, un hecho fundamental si se tiene en cuenta que a esta edad todo se prueba con la boca. Pero así como hay ventajas, también hay puntos en contra, al extremo que muchos especialistas consideran que estos no son libros sino juguetes.

Puntos en contra

El chapuzón de ÉlmerEntre los argumentos para no incluirlos entre los primeros libros suele mencionarse que el “uso” que se hace de estos libros no es semejante al de otros materiales. Los de plástico, por ejemplo, se ¿emplean? ¿leen? en la bañadera, un lugar en el que no es habitual leer; y como muchas veces están diseñados exclusivamente para el agua, es frecuente guardarlos con los juguetes del baño.

Puede suceder también que al priorizar el material se descuida el contenido, y no es extraño encontrarse con libros de tela o plástico en los que el texto es incoherente o soso y las ilustraciones reproducen imágenes trilladas. Y es frecuente que no figuren ni el autor del texto ni el de las ilustraciones en ninguna parte.

También como desventaja general, y no ya para considerarlo un juguete, es imprescindible tener en cuenta los elementos que los componen. En el caso de los de tela, aunque cueste creerlo, a veces circulan en el mercado libros con objetos pequeños (como botones) que al desprenderse se vuelve un peligro para el pequeño lector. En lo que se refiere a los de plástico, deben ser sin PVC, seguros y no tóxicos; y es aconsejable que estos datos estén certificados. 

Puntos a favor

Por más que el bebé lea o explore el libro en el agua, no deja de estar en contacto con un libro; de modo que en la bañadera o fuera de ella, lo que se busca es la familiarización con el objeto, permitirle al bebé una exploración plena y con todos los sentidos.  

A la hora de evaluarlos, hay que estar muy atentos. Son libros de por sí atractivos como objetos, pueden tener elementos que suenan, lugares por los que entra y sale agua, ventanitas con sorpresas o texturas diversas.  Por eso debe observarse con detenimiento el contenido, porque, literario o no, lo importante es que cuente con calidad.

Y, sobre todo, es fundamental que sean objetos seguros.  Como es de esperar, cuando poseen certificaciones de seguridad, el producto es más caro. Esto probablemente explique por qué circulan pocos títulos de pocas editoriales.     

Como en muchos otros casos, habrá que poner los puntos a favor y en contra en la balanza. Y decidir. Aunque tal vez en esa decisión deba tener un peso especial el hecho de que en los primeros acercamientos del bebé al libro se buscan encuentros placenteros y satisfactorios. Y no perder de vista que el niño tendrá luego varios años por delante para ver cómo se lee habitualmente un libro y dónde se guarda.

Algunos títulos

De tela

Juega y aprende con conejito

  • Juega y aprende con conejito. Madrid, Susaeta.
  • Animales de la selva. Madrid, Susaeta.

De plástico

  • El chapuzón de Élmer de David Mckee. México, Fondo de Cultura Económica, 1995/2011.
  • En el campo. Un baño ruidoso. Madrid, Susaeta.

 

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Los primeros libros: ¿cuáles son los más adecuados entre los que tienen contenido literario?

Como ya hemos mencionado varias veces, los primeros libros pueden agruparse por el soporte  o por el contenido. Con respecto al contenido, pueden dividirse en no literarios y literarios. Hoy nos ocuparemos de aquellos que contienen un texto literario.

Por lo general los primeros acercamientos a la literatura son orales, puesto que son las nanas y canciones para jugar con el cuerpo que cantan las madres, las abuelas o quienes cuidan al bebé. Ya en soporte libro, es fundamental tener en cuenta que si estamos eligiendo un contenido literario esto se cumpla, es decir, que el texto tenga, sobre cualquier otra función, una finalidad estética. Quedan excluidos, entonces, aquellos que “sirven para”  ya sea dejar el pañal o el chupete o conocer el hábito de cepillarse los dientes; estos libros se acercan más a la autoayuda que a la literatura.

También es importante elegir textos acordes con el tiempo de concentración de los lectores. Y es recomendable aprovechar que, en general, a los pequeños les atrae la sonoridad de la palabra. Entre los primeros libros literarios suelen tener buena aceptación:

  1. Canciones: pueden ser canciones de tradición oral o de autor. Muchas veces los poemas están musicalizados.
  2. Poemas narrativos: son poemas que cuentan una historia sencilla y breve. Suelen ser apreciados por los lectores por la rima y por tener una estructura esquemática (se presentan personajes, aparece el conflicto y se resuelve el “problema”).
  3. Poemas sonoros: son poemas en los que hay un libre juego de las palabras y su sonoridad por encima del significado o el contenido “comprensible”. Entran en esta categoría los poemas en jerigonza, los poemas esdrújulos,Bebeteca: libros literarios las jitanjáforas y el nonsense (sinsentido).
  4. Poemas: se recomienda que sean breves y rítmicos y que contengan temáticas afines a los niños, como los animales o los elementos de la naturaleza (la lluvia, el viento).
  5. Listas, enumeraciones: no despliega una estructura narrativa completa (no hay un inicio, un conflicto y un desenlace de manera tradicional), pero hay narración a través de la enumeración que manifiesta el conflicto. Suelen ser  enumeraciones de personajes u objetos y puede tener un ritmo repetitivo.
  6. Presentación de personajes: son relatos muy breves en los que a veces no llega a desplegarse todavía una estructura narrativa completa porque no hay un conflicto. El objetivo es presentar las características y hábitos de un personaje, enumerar acciones o elementos, o bien presentar los momentos del día o del año.
  7. Relatos con atractivo fónico: son cuentos que incluyen rimas, canciones, repeticiones (de palabras, frases, preguntas) u onomatopeyas. Presentan un ritmo ágil, lúdico y musical.
  8. Relatos con estructura acumulativa: son cuentos en los que a medida que avanza la historia se suman personajes con el mismo objetivo. Este recurso permite incluir muchos personajes sin crear confusión, al mismo tiempo que genera ritmo.

Algunos títulos:

Canciones

Poemas narrativos

Poemas sonoros

Poemas

  • Tengo tres ovejas. Tradición oral. Mercedes Figuerola y Juan Ramón Alonso. Zaragoza, Edelvives, 2002. (En cartoné con agujeritos)

Listas, enumeraciones

  • Duerme Bellamente  de Alicia Zaina. Ilustraciones de Gabriela Thiery. Buenos Aires, Cántaro/Grupo Macmillan, 2012.
  • Buenas noches, luna de Margaret Wise Brown. Ilustraciones de Clement Hurd. Barcelona, Corimbo, 2013.

Presentación de personajes

  • Don Quijote y los molinos de Las Chacas y Juan Ramón Alonso. Zaragoza, Edelvives, 2005. (En cartoné con agujeritos)
  • Élmer y el clima de de David McKee. México, Fondo de Cultura Económica, 1999. (En cartoné)

Relatos con atractivo fónico

  • ¡Navega, caracol! de Armando Quintero y André Letria. Pontevedra, OQO Editora, 2008. (En cartoné)

Relatos con estructura acumulativa

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Los primeros libros: ¿cuáles son los más adecuados según el contenido?

Los primeros libros, como mencionábamos en un artículo anterior, pueden agruparse por el soporte (el formato y los materiales) o por el contenido. Con respecto al contenido, pueden dividirse en literarios y no literarios. Hoy nos ocuparemos de estos últimos. Los primeros acercamientos suelen ser libros de “presentación del mundo”, ya sea a través de palabras y expresiones en relación a una imagen o imágenes solas. Entre estos primeros libros encontramos:

  1. Libros de conceptos con imágenes o imágenes y palabras aisladas: las imágenes y/o palabras que se incluyen no responden a ningún criterio.

  2. Libros de conceptos con imágenes o imágenes y Libros para niñospalabras tematizadas: las imágenes y/o palabras están unidas por un eje temático: los opuestos, los animales, los colores, los números.
  3. Libros para adivinar: invitan a adivinar o anticipar huellas o partes del cuerpo de determinados animales.
  4. Libros de ruidos y onomatopeyas: se produce una asociación entre imagen y sonido. Puede tratarse de un juego fónico a través de la palabra (en la lectura del adulto mediador) o a través de un mecanismo a pila que reproduce los sonidos.  Suelen ser temáticos: el sonido de los medios de transporte, las onomatopeyas de algunos animales, los sonidos de la naturaliza.

Algunos títulos:

Libros de conceptos

  • Animales de la selva. Susaeta, Madrid. (En tela)
  • Animales salvajes. Susaeta, Madrid. (En tela)
  • Descubre animales de Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • 1, 2, 3 al zoo de Eric Carle. Kókinos, 2006. (En cartoné)
  • El gato-libro de los colores de Nicoletta Costa. Buenos Aires, La Brujita de Papel, 2013. (En cartoné)
  • Descubre colores de Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • Descubre juguetes Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • Mi primer libro de las formas de Eric Carle. Kókinos, 2008. (En cartoné)

Libros para adivinar

  •  ¿De quién es este rabo? de Barberis. Susaeta, Madrid.

Libros de ruidos y onomatopeyas

  • Miau de Antonio Rubio y Óscar Villán. Sevilla, Kalandraka, 2005.
  • La naturaleza de Marion Billet. Buenos Aires, Catapulta editores, 2011. (Con mecanismo a pila)

 

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Los primeros libros: ¿cuáles son los más adecuados según el soporte?

Los libros para los más pequeños, reunidos generalmente bajo el nombre de “bebeteca”, pueden agruparse por el soporte (el formato y los materiales) o por el contenido. Respecto al soporte, en la etapa en la que el niño comienza a sentarse hasta que empieza a caminar, es aconsejable que los libros sean de materiales blandos (tela o plástico) o de cartoné (con hojas muy gruesas, tipo cartón) pero con bordes blandos (de goma Eva, por ejemplo) o de puntas redondeadas; esto contribuye a evitar golpes. Para que el libro pueda ser sostenido por el pequeño lector, es necesario que no sea ni muy grande ni pesado. Además, estos primeros libros pueden contener sonidos, ya sea a través de la inclusión de un mecanismo a pila que proporciona música u onomatopeyas, o bienTapas de "Mi flor" y "Mi nido" que los sonidos sean generados a partir de diferentes materiales o jugando con la entrada y salida del aire. También pueden ser libros con títeres, en estos casos es recomendable que el títere intervenga en cada página y contribuya a la interpretación de la historia, y no que sea un mero adorno. Por último, los libros de esta etapa pueden contener texturas, generadas a través de diversos materiales, contribuyendo a la exploración táctil y auditiva.

Algunos títulos:

  • Libro cartoné con puntas redondeadas: Y se voló el sombrero de Graciela Montes. Buenos Aires, Sudamericana, 1996.
  • Libro con sonido: La naturaleza de Marion Billet. Catapulta editores, 2011.
  • Libro con títere: Mi flor de Sara Gillingham. Catapulta editores, 2011.
  • Libro con texturas: ¡Crick-Ras-Flash! Cuenta con Maisy de Lucy Cousins. Barcelona, Serres, 2004.
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Una tradición que acuna

Apenas llega un niño al mundo, la literatura ya está o puede estar presente en su vida a través de los cantos y rimas de la madre o la persona que cuida al bebé. La palabra amorosa es un modo de expresarse que fortalece el vínculo afectivo, esta comunicación puede construirse y reforzase a través de nanas (canciones de cuna) y juegos sonoros. Es la literatura de tradición oral, esa que la madre heredó de su madre quien a la vez lo hizo de su madre, la que primero aparece en el mundo del bebé.

Entre los 2 y los 6 meses (la etapa que suele denominarse “lactante menor”) el intercambio social y comunicativo entre la madre y el bebé es la mirada, la mímica gestual y manual, la sonrisa. De modo que sigue siendo la literatura de tradición oral (a través de juegos de palabras y versos que invitan a explorar el cuerpo y las caricias) lo que prevalece.Portada de "El libro que canta"

En estas etapas, las palabras arrullan, calman angustias, sanan, invitan a explorar y descubrir; las palabras transmiten afectos y fortalecen el vínculo, enriquecen a la madre y al niño, y funcionan como un soporte emocional.

Algunos libros de poesía de tradición oral editados para niños:

  • El libro que canta. Vuelto a contar por Yolanda Reyes de Yolanda Reyes. Ilustraciones de Cristina López. Bogotá, alfaguara, 2005. Col. Nidos para la lectura.   
  • Pisa pisuela color de ciruela, compilado por Susana Itzcovich. Ilustraciones de Julián Roldán. Buenos Aires, 2003, Lugar editorial, Col, Leer y contar.
  • Versos tradicionales para cebollitas, compilado por María Elena Walsh. Varias ediciones, actualmente en Alfaguara.
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Primeros pasos. Leer antes de leer

Es frecuente escuchar la palabra pre-lectores para denominar a los niños entre los 2 o 3 años de edad y los 5 o 6, antes de entrar en el aprendizaje de la escritura y la lectura de manera formal. ¿Pero son estos niños efectivamente pre-lectores? La realidad es que no, puesto que son lectores en tanto leen imágenes e interpretan a partir de ellas y de los elementosLibros paratextuales.

La mayor dificultad a la hora de elegir libros para esta franja etaria reside en la heterogeneidad de características que presentan. Es complejo porque algunos pueden mantener la atención debido a que en un período anterior (llamado comúnmente “bebeteca”) adquirieron el hábito de escuchar historias mientras que para otros este puede ser el primer contacto con el libro y, por lo tanto, se trata de un mundo completamente nuevo.

Es importante leer con los niños de estas edades porque enriquece la  vida afectiva al establecer un contacto especial entre el niño y el mediador (un padre, un hermano, un docente), además el libro es una fuente de estímulo para su imaginación y potencia su capacidad de atención, de expresión y de comunicación. Y por supuesto, leer a y con los niños pequeños contribuye a familiarizarlos con el libro y la lectura y, por lo tanto, proyectarlos como lectores asiduos.

Leer antes de leer. Un camino en el que todo cuenta

A la hora de elegir libros para los mal llamados “pre-lectores” es importante tener en cuenta las particularidades del relato. La presencia de una (o varias) de las características mencionadas a continuación favorecen el interés cundo se les lee a estos niños:

  1. Relatos con estructura circular. Son los relatos en los que un personaje genera algo en otro y este otro hará lo mismo con el siguiente. Muchas veces el final, al decir de Graciela montes, “se muerde la cola” ya que vuelve al inicio. Esta estructura contribuye a la anticipación y por lo tanto favorece la interpretación y la participación.
  2. Historias con estructura acumulativa. Esta estructura también es algo muy preciado por los lectores de esta edad y de la etapa previa. En estos relatos aumenta la cantidad de personajes a medida que avanza la historia y se aproximan al objetivo. Es un recurso que permite abordar un cuento con muchos personajes, puesto que la aparición paulatina contribuye al reconocimiento de cada uno.
  3. Relatos con onomatopeyas, canciones o rimas. Las onomatopeyas son algo muy preciado por los lectores de esta edad y de la etapa previa (bebeteca). Los versos, las rimas y las canciones incorporadas a la narrativa generan ritmo, facilidad para repetir y juego fónico.
  4. Historias que repiten frases o preguntas. La reiteración de las mismas frases o preguntas genera una repetición y un ritmo que ayuda a anticipar la acción siguiente, pero además genera un juego fónico. Se trata de un recurso frecuente en los cuentos de tradición oral. A veces el relato sigue el modelo de tres preguntas consecutivas, común en los cuentos populares (sobre todo los maravillosos), y en la tercera oportunidad se resuelve la situación.
  5. Seguir un personaje. Se trata de historias protagonizadas por personajes que ya conocen de la etapa previa, esto genera que al abordarlos en la nueva lectura no necesiten determinadas características (saben cómo es el personaje, conocen su personalidad, saben dónde vive).

Algunos libros con estas características:

Relatos circulares

  • Cuando el elefante camina de Keiko Kasza (Norma, 1992).

Historias con estructura acumulativa

  • Un barco muy pirata de Gustavo Roldán e ilustraciones de Roberto Cubillas (Comunicarte, 2007).

Relatos con onomatopeyas, canciones o rimas

Historias que repiten frase o preguntas

  • Vamos a cazar un oso de Michael Rosen y Helen Oxenbury  (Ekaré, 2003).
  • Niña Bonita de Ana María Machado e ilustraciones de Rosana Faria (Ekaré, 1994).
  • El secreto de Éric Battut (Kókinos, 2005).

Seguir un personaje

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Los primeros libros: ¿desde cuándo ofrecer libros a los bebés?

En los primeros meses, la literatura está presente en la vida del bebé a través de canciones de cuna y poemas lúdicos (ya nos ocuparemos de esto en otra entrada). Hacia el cuarto o quinto mes, cuando el bebé busca el contacto con aquello que lo rodea, se le pueden presentar los primeros libros, como un objeto más entre todos esos que están a su alrededor. Estos libros deben ser de materiales blandos (tela o plástico) y su principal rol será la familiarización con el objeto.

A partir de los seis meses (o desde el momento en que el bebé puede sentarse), resulta fundamental el descubrimiento de los objetos, suLibros más mordidos manipulación, exploración y transformación. El libro puede convertirse en un objeto cotidiano, ofreciéndole al niño un mundo nuevo y enriquecedor. Para lograr esto es indispensable la orientación y mediación, continua y progresiva, del adulto que rodea al niño. Es aconsejable que exploren juntos el libro; así como también que, mientras  el adulto lee, guíe al pequeño para mirar las ilustraciones, y que esté atento a las reacciones del pequeño lector.

En esta etapa, llamada lactante mayor (del acto de sentarse al acto de caminar), los primeros contactos con los libros son juegos de exploración sensorial, el libro es un objeto para observar y descubrir con todos los sentidos: vista, tacto, audición, olfato y, sobre todo, gusto. Se trata de una etapa en la que todo se prueba con la boca. En La casa imaginaria, Yolanda Reyes toma como parámetro de mayor aceptación los libros más mordidos.