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Había una vez un botón

  • habia una vezTítulo: Había una vez un botón
  • Autora: Fabiana Fondevila
  • Ilustradora: Tania de Cristóforis
  • Editorial: Uranito
  • Colección: Mis primeros cuentos
  • Tipo de texto: cuento
  • Formato: rústica
  • Primera edición: 2010
  • ISBN: 978-987-25653-0-5

 

 

“La baldosa, que estaba aburrida de ver pasar la vida desde el piso, aprovechó el pisotón de la tortuga pata soltarse y escapar. Fue así como baldosa, tortuga, hoja y botón emprendieron el camino, en alegre montón.”

Había una vez un botón; y luego fue un botón y una hoja; y en la página siguiente son un botón, una hoja y una tortuga; y después es la historia de un botón, una hoja, una tortuga y una baldosa…

Había una vez un botón es una historia simple, con ritmo y una estructura narrativa atractiva. Esta estructura es acumulativa porque a medida que el relato y el botón avanzan se incorporan otros elementos. Esto genera ritmo y permite a los lectores anticipar lo que sucederá. Asimismo, los ayuda a abordar una historia con varios personajes sin generar confusiones ni distracciones.

Este cuento tiene también una buena dosis de humor. Con cada elemento que se suma, se redobla la apuesta de lo ilógico, y aparecen así objetos en funciones disparatadas. De este modo, el “érase una vez…” del inicio desemboca en un desacomodado humor absurdo.

Las ilustraciones de Tania de Cristóforis acompañan el texto de manera impecable, y a través de las tonalidades elegidas aportan sobre el momento del día, el lugar o la estación del año.

Había una vez un botón capaz de llevar a los pequeños lectores a los mundos menos esperados. Había una vez un botón dispuesto a robar risas.

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De tres en tres: historias de abuelos que envejecen

Nacer, crecer, envejecer, morir. Eso es la vida. Sin embargo, muchas veces los adultos son reacios a darles a los niños libros sobre la vejez y las enfermedades de los abuelos. Ni hablar de la muerte, tema que dejaremos para otra oportunidad.

Al mismo tiempo, son pocos los libros que hablan de esto. Es mucho más frecuente encontrarse con libros en los que los abuelos son dulces, (sobre)protectores, cuentacuentos. Algo hermoso y necesario, sin duda. Pero también es bueno que los niños vean reflejados en los libros una temática realista como lo es el envejecimiento de los adultos mayores, ya sea porque les permite identificarse con lo que sucede en su entorno o bien porque el día que eso sea parte de su realidad no será algo completamente nuevo.

Es fundamental tener presente cómo se cuentan las historias literarias y cómo, desde lo literario, es interpelado el lector. Se trata de temáticas de la realidad, a veces cruda, pero no por ello deberían ser discursos moralizantes o panfletarios. Por el contrario, se trata de que a través de libros de calidad literaria, donde se despliegue un procedimiento literario, un trabajo con la lengua, los recursos poéticos y/o la polisemia del lenguaje, los pequeños lectores se aproximen, se encuentren inmersos o dialoguen con temáticas realistas que pueden ser parte de su vida cotidiana.

De tres en tres: historias de abuelos que envejecen

El jardín del abueloEl jardín del abuelo de Lane Smith. México, Océano Travesía, 2012. Un libro álbum que da cuenta, desde la mirada de un niño, de la habilidad del abuelo para darle forma a su jardín, un espacio en que ambos pasan muchas horas y que les permitirá dar un paseo por el pasado. Pero también alude a cómo esta persona, que tiene un vínulo especial con él, va perdiendo la memoria.Un pasito y otro pasito

Un pasito y otro pasito de Tomie de Paola. Caracas, Ekaré/Calibroscopio, 1986/2013. El abuelo de Nacho era el mejor amigo de Ignacio. Paso a paso, le enseñó a su nieto a caminar, a construir torres con cubos de madera, a contar cuentos. Hasta que un día el abuelo Nacho tiene un ataque y los roles se invierten.

Mi abuela no es la de antes de María José Orobitg i Della. Ilustraciones de Carles Ballesteros. Montevideo, Criatura Editora, 2013. También hay mi abuela no es la de antesuna edición chilena de la editorial Amanuta. Esta historia, narrada desde la voz de una niña, cuenta los veranos que la protagonista pasaba en la casa junto al mar de su abuela, hasta que esta enferma, vive confundida y  ya no es la de antes. Como no puede vivir sola, la llevan a vivir a la ciudad con la familia de la niña. Es en esta situación, en la que se invierten los roles, que la nieta logra reforzar el vínculo con su abuela.  Aquí una reseña.

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De tres en tres: historias de miedos y monstruos

Siempre que un adulto mediador le lee a un niño, establece con el pequeño que escucha (y que también a su manera lee) un vínculo afectivo. Leerles a los niños antes de dormir es un hábito recomendado para generar un clima adecuado para ingresar en el sueño. La lectura en este momento del día puede tener también otro motivo, es frecuente que los niños pequeños le teman a la oscuridad de la noche. Dice al respecto, en el prólogo a su libro Una casa de palabra, Gustavo Martín Garzo: “La noche es oscuridad, la amenaza, un mundo no controlado por la razón, y todos los niños la temen. Llega la hora de acostarse y, a causa de ese temor, no quieren quedarse solos en sus camas. Es el momento de los cuentos, que son un procedimiento retardatorio. “Quédate un poco más”, es lo que dicen los niños a los adultos cuando les piden un cuento. Y el adulto que comprende sus temores, empieza a contárselos para tranquilizarlos” (2013). Y probablemente cuanto más maravilloso sea ese cuento, más propicio para ingresar en los sueños.

Pero si los temores nocturnos se vuelven una especie de pesadilla familiar, también es posible leerles cuentos que tematicen estos temores. A través de historias divertidas o paródicas, los lectores pueden identificarse con los protagonistas y en cierto modo ir canalizando sus miedos a los monstruos de la oscuridad nocturna.

De tres en tres: historias de miedos y monstruos  

Ruidos bajo la cama de Mathis. Buenos Aires, AH Pípala, 2009. Después de escuchar ruidos debajo de la cama, un niño comienza a hablar con elRuidos bajo la cama monstruo que allí se esconde. En este diálogo, el niño le pide una descripción al monstruo y luego describe, desde su mirada infantil, a su padre: un gigante barbudo. ¿Quién, entonces,  huirá asustado? Las ilustraciones, en tonos celestes y con predominio del negro, acompañan la historia y revelan secretos.

 

La decisión de teodoro de Irene Singer.  Buenos Aires, Calibroscopio, 2006, Col Líneas de arena. En la oscuridad de su cuarto, Teodoro tiene miedo. Busca y revuelve buscando monstruos, pero descubre que está Miedo armadosolo; ante esa soledad, intenta dormir con sus padres pero es devuelto a su cama; pide que le dejen prendida una luz, pero la casita encendida proyecta una horrible sombra en la pared… Solo una voz y una presencia lograrán aplacar sus temores. Las bellísimas ilustraciones de Singer, creadas a partir de papeles pintados sobre puestos, juegan con el miedo y la tranquilidad, evocando constante emociones y sentimientos. El libro cuenta además con un excelente el trabajo en las guardas.

Lila y los monstruos de Doris Dorrie. Ilustraciones de Julia Kaergel.lila y los monstruos Buenos Aires, Sudamericana, 2001. Lila no puede dormir y descubre en su cuarto siete monstruos de diferentes colores. A pesar de que su madre le dice que los  monstruos no existen, ella logra dominarlos en el momento en que descubre que desean. Las ilustraciones muy coloridas invitan al juego.