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Primeros pasos. Leer antes de leer

Es frecuente escuchar la palabra pre-lectores para denominar a los niños entre los 2 o 3 años de edad y los 5 o 6, antes de entrar en el aprendizaje de la escritura y la lectura de manera formal. ¿Pero son estos niños efectivamente pre-lectores? La realidad es que no, puesto que son lectores en tanto leen imágenes e interpretan a partir de ellas y de los elementosLibros paratextuales.

La mayor dificultad a la hora de elegir libros para esta franja etaria reside en la heterogeneidad de características que presentan. Es complejo porque algunos pueden mantener la atención debido a que en un período anterior (llamado comúnmente “bebeteca”) adquirieron el hábito de escuchar historias mientras que para otros este puede ser el primer contacto con el libro y, por lo tanto, se trata de un mundo completamente nuevo.

Es importante leer con los niños de estas edades porque enriquece la  vida afectiva al establecer un contacto especial entre el niño y el mediador (un padre, un hermano, un docente), además el libro es una fuente de estímulo para su imaginación y potencia su capacidad de atención, de expresión y de comunicación. Y por supuesto, leer a y con los niños pequeños contribuye a familiarizarlos con el libro y la lectura y, por lo tanto, proyectarlos como lectores asiduos.

Leer antes de leer. Un camino en el que todo cuenta

A la hora de elegir libros para los mal llamados “pre-lectores” es importante tener en cuenta las particularidades del relato. La presencia de una (o varias) de las características mencionadas a continuación favorecen el interés cundo se les lee a estos niños:

  1. Relatos con estructura circular. Son los relatos en los que un personaje genera algo en otro y este otro hará lo mismo con el siguiente. Muchas veces el final, al decir de Graciela montes, “se muerde la cola” ya que vuelve al inicio. Esta estructura contribuye a la anticipación y por lo tanto favorece la interpretación y la participación.
  2. Historias con estructura acumulativa. Esta estructura también es algo muy preciado por los lectores de esta edad y de la etapa previa. En estos relatos aumenta la cantidad de personajes a medida que avanza la historia y se aproximan al objetivo. Es un recurso que permite abordar un cuento con muchos personajes, puesto que la aparición paulatina contribuye al reconocimiento de cada uno.
  3. Relatos con onomatopeyas, canciones o rimas. Las onomatopeyas son algo muy preciado por los lectores de esta edad y de la etapa previa (bebeteca). Los versos, las rimas y las canciones incorporadas a la narrativa generan ritmo, facilidad para repetir y juego fónico.
  4. Historias que repiten frases o preguntas. La reiteración de las mismas frases o preguntas genera una repetición y un ritmo que ayuda a anticipar la acción siguiente, pero además genera un juego fónico. Se trata de un recurso frecuente en los cuentos de tradición oral. A veces el relato sigue el modelo de tres preguntas consecutivas, común en los cuentos populares (sobre todo los maravillosos), y en la tercera oportunidad se resuelve la situación.
  5. Seguir un personaje. Se trata de historias protagonizadas por personajes que ya conocen de la etapa previa, esto genera que al abordarlos en la nueva lectura no necesiten determinadas características (saben cómo es el personaje, conocen su personalidad, saben dónde vive).

Algunos libros con estas características:

Relatos circulares

  • Cuando el elefante camina de Keiko Kasza (Norma, 1992).

Historias con estructura acumulativa

  • Un barco muy pirata de Gustavo Roldán e ilustraciones de Roberto Cubillas (Comunicarte, 2007).

Relatos con onomatopeyas, canciones o rimas

Historias que repiten frase o preguntas

  • Vamos a cazar un oso de Michael Rosen y Helen Oxenbury  (Ekaré, 2003).
  • Niña Bonita de Ana María Machado e ilustraciones de Rosana Faria (Ekaré, 1994).
  • El secreto de Éric Battut (Kókinos, 2005).

Seguir un personaje