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Reseña: Perdidos y encontrados

  • perdidos-y-encontradosTítulo: Perdidos y encontrados. Un libro para mirar, leer y volver a mirar
  • Autora: Élizabeth de Lambilly
  • Traductora: Teresita Valdettaro
  • Editorial: Arte a babor
  • Tipo de texto: libro no literario
  • Formato: Rústica
  • Primera edición: 2015
  • ISBN: 978-987-29025-4-4

 

Cuadros, frescos, tapices y un invitación a buscar detalles, agudizar la mirada, entrenar el ojo. El libro propone un recorrido por obras de arte de diferentes períodos y lugares siguiendo un esquema interesante. Cada obra es presentada con un texto breve: una descripción simple y atractiva, una contextualización y/o algunos comentarios sobre los gustos o la crítica ejercida por el pintor. Debajo de cada imagen está la referencia completa al autor, el año en que fue hecha la obra y su ubicación actual.

Perdidos y encontrados propone entrenar la mirada observando obras de arte a través de tres recursos: buscar detalles, descubrir qué detalle no pertenece a la imagen y descubrir elementos indicados. Además, en los cuadros del final, hay propuestas para buscar, por ejemplo, un mismo animal en más de un cuadro.

Pero no tiemblen padres y mediadores, al final del libro están las soluciones.

El subtítulo indica: “Un libro para mirar, leer y volver a mirar”. Sin duda, un libro para mirar, observar y descubrir. Un libro para adentrarse en el arte con contenidos de calidad y buen diseño. Un libro para mirar y aprender sobre arte de manera atractiva y divertida.

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Reseñas:Mi libro de los colores

  • mi libro de losTítulo: Mi libro de los colores
  • Autora: Natalie Choux
  • Traducción y adaptación: María Marta Maciel
  • Editorial: Catapulta
  • Formato: cartoné, con partes móviles
  • Primera edición: 2015
  • ISBN: 978-987-637-380-7

 

Con este libro es posible descubrir los colores básicos (rojo, azul, amarillo, verde) a través de objetos y animales. También permite interactuar con los colores, objetos y animales gracias a que ciertas partes se pueden deslizar hacia arriba y hacia abajo o girar. La interacción se da en las cerezas que aparecen o en la rana que salta, y también en las preguntas que parecen en cada doble página y que invitan a observar, señalar, hablar, así como también en la última doble página donde todo está mezclado y la observación debe ser más sagaz.

Un libro sobre los colores, tal vez el primero o uno de los primeros libros sobre colores de un niño pequeño. Pero no un libro más. Porque no sólo se trata de mostrar colores sino de jugar con ellos y estimular la exploración visual y táctil, además de contribuir a reconocer el entorno cotidiano (y no tanto).

Este, al igual que todos los libros de la colección Pequeños Curiosos, es de cartoné –en todas sus páginas– con puntas redondeadas, tiene un tamaño adecuado para sostenerlo con manos pequeñas, y las ventanas y sistemas para el deslizamiento de partes es también íntegramente en cartoné, por lo tanto resistente y adecuado a la edad del lector.

Está sugerido por la editorial a partir de un año.

Un libro sobre los colores interactivo y atractivo. Un libro para observar, aprender, desarrollar el lenguaje y divertirse.

 

Otros títulos de la colección y de la misma autora:

  • Mi libro de los animales bebés
  • Mi libro del cuerpo
  • Mi libro de las mascotas
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Los primeros libros: libros de tela y libros de plástico

Hemos mencionado ya en entradas anteriores la necesidad de que los primeros libros sean de materiales blandos. Es aconsejable que sean de tela o de plástico porque no implican riesgos si se golpean con ellos. Además, son los más mordibles, un hecho fundamental si se tiene en cuenta que a esta edad todo se prueba con la boca. Pero así como hay ventajas, también hay puntos en contra, al extremo que muchos especialistas consideran que estos no son libros sino juguetes.

Puntos en contra

El chapuzón de ÉlmerEntre los argumentos para no incluirlos entre los primeros libros suele mencionarse que el “uso” que se hace de estos libros no es semejante al de otros materiales. Los de plástico, por ejemplo, se ¿emplean? ¿leen? en la bañadera, un lugar en el que no es habitual leer; y como muchas veces están diseñados exclusivamente para el agua, es frecuente guardarlos con los juguetes del baño.

Puede suceder también que al priorizar el material se descuida el contenido, y no es extraño encontrarse con libros de tela o plástico en los que el texto es incoherente o soso y las ilustraciones reproducen imágenes trilladas. Y es frecuente que no figuren ni el autor del texto ni el de las ilustraciones en ninguna parte.

También como desventaja general, y no ya para considerarlo un juguete, es imprescindible tener en cuenta los elementos que los componen. En el caso de los de tela, aunque cueste creerlo, a veces circulan en el mercado libros con objetos pequeños (como botones) que al desprenderse se vuelve un peligro para el pequeño lector. En lo que se refiere a los de plástico, deben ser sin PVC, seguros y no tóxicos; y es aconsejable que estos datos estén certificados. 

Puntos a favor

Por más que el bebé lea o explore el libro en el agua, no deja de estar en contacto con un libro; de modo que en la bañadera o fuera de ella, lo que se busca es la familiarización con el objeto, permitirle al bebé una exploración plena y con todos los sentidos.  

A la hora de evaluarlos, hay que estar muy atentos. Son libros de por sí atractivos como objetos, pueden tener elementos que suenan, lugares por los que entra y sale agua, ventanitas con sorpresas o texturas diversas.  Por eso debe observarse con detenimiento el contenido, porque, literario o no, lo importante es que cuente con calidad.

Y, sobre todo, es fundamental que sean objetos seguros.  Como es de esperar, cuando poseen certificaciones de seguridad, el producto es más caro. Esto probablemente explique por qué circulan pocos títulos de pocas editoriales.     

Como en muchos otros casos, habrá que poner los puntos a favor y en contra en la balanza. Y decidir. Aunque tal vez en esa decisión deba tener un peso especial el hecho de que en los primeros acercamientos del bebé al libro se buscan encuentros placenteros y satisfactorios. Y no perder de vista que el niño tendrá luego varios años por delante para ver cómo se lee habitualmente un libro y dónde se guarda.

Algunos títulos

De tela

Juega y aprende con conejito

  • Juega y aprende con conejito. Madrid, Susaeta.
  • Animales de la selva. Madrid, Susaeta.

De plástico

  • El chapuzón de Élmer de David Mckee. México, Fondo de Cultura Económica, 1995/2011.
  • En el campo. Un baño ruidoso. Madrid, Susaeta.

 

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Los primeros libros: ¿cuáles son los más adecuados según el contenido?

Los primeros libros, como mencionábamos en un artículo anterior, pueden agruparse por el soporte (el formato y los materiales) o por el contenido. Con respecto al contenido, pueden dividirse en literarios y no literarios. Hoy nos ocuparemos de estos últimos. Los primeros acercamientos suelen ser libros de “presentación del mundo”, ya sea a través de palabras y expresiones en relación a una imagen o imágenes solas. Entre estos primeros libros encontramos:

  1. Libros de conceptos con imágenes o imágenes y palabras aisladas: las imágenes y/o palabras que se incluyen no responden a ningún criterio.

  2. Libros de conceptos con imágenes o imágenes y Libros para niñospalabras tematizadas: las imágenes y/o palabras están unidas por un eje temático: los opuestos, los animales, los colores, los números.
  3. Libros para adivinar: invitan a adivinar o anticipar huellas o partes del cuerpo de determinados animales.
  4. Libros de ruidos y onomatopeyas: se produce una asociación entre imagen y sonido. Puede tratarse de un juego fónico a través de la palabra (en la lectura del adulto mediador) o a través de un mecanismo a pila que reproduce los sonidos.  Suelen ser temáticos: el sonido de los medios de transporte, las onomatopeyas de algunos animales, los sonidos de la naturaliza.

Algunos títulos:

Libros de conceptos

  • Animales de la selva. Susaeta, Madrid. (En tela)
  • Animales salvajes. Susaeta, Madrid. (En tela)
  • Descubre animales de Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • 1, 2, 3 al zoo de Eric Carle. Kókinos, 2006. (En cartoné)
  • El gato-libro de los colores de Nicoletta Costa. Buenos Aires, La Brujita de Papel, 2013. (En cartoné)
  • Descubre colores de Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • Descubre juguetes Dawn Sirett. Buenos Aires, Catapulta, 2011. (En cartoné)
  • Mi primer libro de las formas de Eric Carle. Kókinos, 2008. (En cartoné)

Libros para adivinar

  •  ¿De quién es este rabo? de Barberis. Susaeta, Madrid.

Libros de ruidos y onomatopeyas

  • Miau de Antonio Rubio y Óscar Villán. Sevilla, Kalandraka, 2005.
  • La naturaleza de Marion Billet. Buenos Aires, Catapulta editores, 2011. (Con mecanismo a pila)

 

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Los primeros libros: ¿cuáles son los más adecuados según el soporte?

Los libros para los más pequeños, reunidos generalmente bajo el nombre de “bebeteca”, pueden agruparse por el soporte (el formato y los materiales) o por el contenido. Respecto al soporte, en la etapa en la que el niño comienza a sentarse hasta que empieza a caminar, es aconsejable que los libros sean de materiales blandos (tela o plástico) o de cartoné (con hojas muy gruesas, tipo cartón) pero con bordes blandos (de goma Eva, por ejemplo) o de puntas redondeadas; esto contribuye a evitar golpes. Para que el libro pueda ser sostenido por el pequeño lector, es necesario que no sea ni muy grande ni pesado. Además, estos primeros libros pueden contener sonidos, ya sea a través de la inclusión de un mecanismo a pila que proporciona música u onomatopeyas, o bienTapas de "Mi flor" y "Mi nido" que los sonidos sean generados a partir de diferentes materiales o jugando con la entrada y salida del aire. También pueden ser libros con títeres, en estos casos es recomendable que el títere intervenga en cada página y contribuya a la interpretación de la historia, y no que sea un mero adorno. Por último, los libros de esta etapa pueden contener texturas, generadas a través de diversos materiales, contribuyendo a la exploración táctil y auditiva.

Algunos títulos:

  • Libro cartoné con puntas redondeadas: Y se voló el sombrero de Graciela Montes. Buenos Aires, Sudamericana, 1996.
  • Libro con sonido: La naturaleza de Marion Billet. Catapulta editores, 2011.
  • Libro con títere: Mi flor de Sara Gillingham. Catapulta editores, 2011.
  • Libro con texturas: ¡Crick-Ras-Flash! Cuenta con Maisy de Lucy Cousins. Barcelona, Serres, 2004.
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Miau

Tapa de "Miau"

  • Título: Miau
  • Autor: Antonio Rubio  Ilustrador: Óscar Villán
  • Editorial: Kalandraka  Colección: de la cuna a la luna
  • Tipo de texto: no literario
  • Formato: Cartoné
  • Primera edición: 2005
  • ISBN: 978-84-933759-9-7

Un libro de onomatopeyas por el que desfilan un gato, un caballo, un gallo, una vaca, un pato y un niño. Las imágenes, además de ser bellas, tienen"Miau", una imagen interior una gran fuerza comunicativa, son fáciles de leer y se articulan muy bien con el sonido que emite el animal y las poquísimas palabras escritas.

Miau está considerado por la editorial Kalandraka como un pictograma poético o un poegrama, estos términos fueron acuñados por los autores para designar una modalidad de poesía pictográfica que busca un ritmo de lectura propicio para “educar el ojo y endulzar el oído”.

Sugerido por la editorial de 0 a 3 años.

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Los primeros libros: ¿desde cuándo ofrecer libros a los bebés?

En los primeros meses, la literatura está presente en la vida del bebé a través de canciones de cuna y poemas lúdicos (ya nos ocuparemos de esto en otra entrada). Hacia el cuarto o quinto mes, cuando el bebé busca el contacto con aquello que lo rodea, se le pueden presentar los primeros libros, como un objeto más entre todos esos que están a su alrededor. Estos libros deben ser de materiales blandos (tela o plástico) y su principal rol será la familiarización con el objeto.

A partir de los seis meses (o desde el momento en que el bebé puede sentarse), resulta fundamental el descubrimiento de los objetos, suLibros más mordidos manipulación, exploración y transformación. El libro puede convertirse en un objeto cotidiano, ofreciéndole al niño un mundo nuevo y enriquecedor. Para lograr esto es indispensable la orientación y mediación, continua y progresiva, del adulto que rodea al niño. Es aconsejable que exploren juntos el libro; así como también que, mientras  el adulto lee, guíe al pequeño para mirar las ilustraciones, y que esté atento a las reacciones del pequeño lector.

En esta etapa, llamada lactante mayor (del acto de sentarse al acto de caminar), los primeros contactos con los libros son juegos de exploración sensorial, el libro es un objeto para observar y descubrir con todos los sentidos: vista, tacto, audición, olfato y, sobre todo, gusto. Se trata de una etapa en la que todo se prueba con la boca. En La casa imaginaria, Yolanda Reyes toma como parámetro de mayor aceptación los libros más mordidos.